Compartimos el comunicado de la Sociedad Agentina de Apicultores (SADA)
“Dice la prensa que “Las autoridades, incluido el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), investigan activamente el origen de la crisis, sospechando que fue causada por la mala aplicación de productos químicos agrícolas, aunque aún no se ha identificado el principio activo específico.”
Esta crónica es actual. En Uruguay se ha comunicado la muerte de varios miles de colmenas a lo largo de cientos de kilómetros de su frontera occidental. Nada dicen sin embargo del resto de los polinizadores, invertebrados, aves…
Podría tratarse de cualquier otro país, en cualquier momento de las últimas décadas en los que un modelo extractivista, tóxico y de manipulación genética se ha constituido en el sistema de agricultura de nuestros países.
No importa el principio activo, el modelo conceptualmente se basa en utilizar venenos altamente tóxicos, para la producción. No integra saberes, no es complementario de otras actividades productivas, es simplemente rentabilidad y explotación para unas pocas empresas. En otros términos, un nuevo ejercicio de imposición colonial en nuestra América, que determina qué y cómo producir.
Debemos sumar a ello la connivencia de las autoridades, la complicidad de las agencias regulatorias y la responsabilidad de las universidades y organismos de capacitación en la formación de profesionales cuyo dogma es el sostenimiento de este sistema.
Nuestra especial solidaridad con las y los apicultores de Uruguay, con los habitantes de los territorios que ven contaminadas sus cursos de agua, sus alimentos y la salud de cada familia. Esto no se restringe a la mortandad de las colmenas. La necedad pasa por no comprender que este modelo sencillamente nos está envenenando a todos, que está condenando la vida de nuestros hijos solo por el lucro de unas pocas empresas globales.
La Sociedad Argentina de Apicultores rechaza este modelo extractivista, así como a las corporaciones que se apropiaron de las semillas y las asocian con cócteles altamente tóxicos.
Solidaridad absoluta con todos aquellos que luchan por modificar este sistema hacia un modelo agroecológico. Con las y los apicultores que permiten producir los alimentos que llegan a cada una de nuestras mesas y con las y los ciudadanos que ven cómo el veneno se ha hecho ya parte de sus cuerpos”.
Fuente: https://www.instagram.com/sadaapicultores/

